Little.
Always Little.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hola domingo;

te encanta deprimirme porque Lunes viene de camino, ¿no?, que te gusta un puterío barato.
Y tú, Lunes, que te crees que te vas a ir de rositas, con tu frío por las mañanas, y tus malas ganas de hacer las cosas, esperando  que llegue Martes y te haga el relevo.
Por no hablar de Martes, si señores, Martes, ese que te dice: -No soy el primero, pero tampoco el último, te queda mucho chata.
Ese Martes... bueno, y si nos ponemos a hablar, Miércoles, que es un inútil que para lo único que sirve es para alentar mi aliento y ocupar un sitio en la semana...
En cambio, Jueves me dice que aguante, que Viernes, mi Viernes, viene de camino, y muy pronto estará aquí, ese Jueves que, cuando llega, me hace ser un poco más feliz.
Pero cuando llega mi Viernes... no quepo de gozo.
Mi Viernes, mi ansiado viernes, ese que tanto tarda en llegar y que tan escasas son sus horas, el mismo viernes en el que a las cinco, cinco y media de la tarde veo a la persona por la que soporta a esos estúpidos de Lunes, Martes y Viernes...

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